La versión de Eva
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Lina Meruane imagina una conversación entre dos perras callejeras que se encuentran en las escalinatas de la Biblioteca Miguel de Cervantes, en Madrid. Lina, una quiltra chilena, y Luna, una chucha española, conversan sobre las tensiones, contradicciones y debates que atraviesan los feminismos contemporáneos. El recurso es tan divertido como provocador: poner a hablar a dos animales permite a la autora tomar distancia de los discursos solemnes y mirar nuestras propias disputas con humor y espíritu crítico.
A lo largo de este particular coloquio aparecen cuestiones como la maternidad, la liberación de los cuerpos, el consentimiento, el binarismo de género, las transiciones, la violencia sexual y simbólica y los conflictos alrededor de la cancelación. Pero el libro también dirige su mirada hacia la literatura y el lugar que históricamente han ocupado las mujeres escritoras. Meruane recupera nombres y obras que quedaron relegados frente al canon masculino latinoamericano y cuestiona la misoginia que ha atravesado buena parte de la tradición literaria.
Uno de los mayores aciertos de la obra es que no pretende cerrar los debates feministas, sino abrirlos. Las dos voces no siempre están de acuerdo y precisamente ahí reside buena parte de su riqueza: la autora reivindica el examen crítico, la discusión y la posibilidad de refutar argumentos sin convertir automáticamente el desacuerdo en una razón para cancelar al otro. El resultado es un texto que puede ser incómodo por momentos, pero que también resulta ágil, irreverente y muy entretenido.
Además, el libro dialoga explícitamente con la tradición de "El coloquio de los perros" de Cervantes y con "El coloquio de las perras" de Rosario Ferré, convirtiendo esa tradición literaria en una herramienta para reimaginarla desde una perspectiva feminista.
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